Siendo este un tema tan espinoso, estuve pensando por bastante tiempo antes de escribir algo al respecto, y que además añadiese algo a un tema del que se ha hablado tanto. Quiero remarcar, ante todo, que considero personalmente que el Perú, como país soberano, tiene todo el derecho de reclamar lo que considera parte de su patrimonio cultural. Sin embargo, también considero que las estrategias planteadas tanto por el presente gobierno, como el anterior, no permiten que podamos ejercer una presión internacional adecuada para el regreso de estas piezas, menos aún con la pobre planificiación en cuanto a museos y cultura que han demostrado ambos gobiernos.
Existen dos puntos interesantes que ver sobre este tema. El primero se refiere a la politización de este caso específico cuando hay otros casos similares (y aun más escandalosos) de piezas peruanas llevadas al extranjero. El segundo punto se refiere al plan que debería tener el Estado para con lo referente a museos y cultura en general.
Sobre el primer punto es interesante ver la posición del Dr. Duccio Bonavía enviada al diario El Comercio el Domingo 14 de Noviembre del 2010 (Sección Página de los lectores, Página A28). En ella expresa como se ha politizado el tema de las piezas de Machu Picchu, y pregunta por qué no se toma de igual importancia el tema de otras colecciones que han salido al extranjero y no han vuelto, incluso en años más recientes. El Dr. Bonavia tiene mucha razón en cuestionar el hecho de que quizá el contenido de esas otras colecciones pueden tener mayor relevancia para reconstruir la historia de nuestro pasado, y sin embargo el Estado Peruano gasta recursos y tiempo en sólo ver el problema de Machu Picchu, poniendose como adalid de la defensa del Patrimonio Arqueológico en nuestro país.
Lo mencionado tiene relevancia en el sentido de que si realmente el Estado Peruano quisiera demostrar su acérrimo interés en defender nuestro Patrimonio, debería primero preocuparse por mejorar la calidad de los almacenes de muchos museos del Perú, los cuales no tienen, en muchos casos, un apropiado inventariado, ni tampoco tienen suficientes recursos como para mantener sus instalaciones en condiciones adecuadas. Menos aún tienen suficiente personal capacitado para mejorar esta situación en la política de austeridad del presente gobierno. Obviamente, poner en práctica algo así no es tan llamativo como pedir las piezas de Machu Picchu, pero es algo necesario que no debería esperar más.
Esto nos lleva a un segundo punto, que tiene que ver con un plan que debería tener el Estado Peruano sobre lo referente a museos y cultura. Primero, no hay una idea clara de que un museo no debe ser sólo una sala de exhibición y debería estar orientado más bien a ser un centro de investigación (eso lo mencioné en un post anterior), el cual debe aportar a la comunidad a la que pertenece al menos con los resultados de sus investigaciones. Segundo, no hay un a política clara acerca de la construcción de nuevos museos. En este sentido, se debe considerar a los museos como instituciones educativas importantes y de tanto valor como los colegios o universidades. No se debe, entonces, esperar solamente a que haya un gran descubrimiento para hacer un museo, sino más bien tener una idea clara de cuantos museos el Estado puede mantener bien equipados y bien manejados, sobre todo en tema de presupuestos. Más aún, la mayor parte de museos construidos en los últimos años han sido con apoyo de capital privado o de ayuda de gobiernos extranjeros, lo que nos haría preguntar si el Estado Peruano realmente invierte en los museos o no.
Entonces, ¿Tiene el Estado Peruano realmente más herramientas (no sólo las legales) para presionar internacionalmente que se devuelvan las piezas? Hace poco, el Museo Metropolitano de Nueva York anunción la devolución de piezas de la tumba de Tutankamón a Egipto, las cuales serán parte de la exhibición del nuevo Gran Museo Egipto. Si bien es un caso distinto al nuestro, nos hace pensar si realmente estamos haciendo más méritos para lograr recuperar nuestro Patrimonio. Habria que preguntarse que, si tanto esfuerzo se pone en la cuestión legal de este problema ¿Estamos también promoviendo de alguna manera que la situación de la cultura y los museos en el Perú mejore y así lograr ganar este pleito?