2 jun. 2009

Aprendiendo de la historia: Un breve recuento de la Arqueología Pública

Siendo el Peru un país tan diverso, con una importante cantidad de sitios arqueológicos, encontrándose en las últimas décadas en un auge de desarrollo en infraestructura y extracción de recursos, creo que es importante ver cómo se ha manejado la situación de la protección del patrimonio arqueológico en otras regiones del mundo. Específicamente hablaré del caso de Estados Unidos.

Jameson (2004) nos hace da un interesante recuento acerca de la evolución del Manejo de Recursos Culturales (CRM en inglés) en Estados Unidos. Este caso nos demuestra lo que sucede cuando existen muchas iniciativas de desarrollo en infraestructura en un país, y como puede afectar al patrimonio arqueológico. Después de la Segunda Guerra Mundial, EEUU tuvo un alto crecimiento económico que implicó proyectos de gran envergadura (construcción de represas, carreteras, etc). Estos proyectos se realizaron en zonas con muchos restos arqueológicos, sobre todo en el Suroeste de EEUU. Se realizaron proyectos de rescate arqueológico de grandes dimensiones, los cuales recolectaron una vasta cantidad de información. Sin embargo, esto llevó a grandes problemas también, pues había que crear depósitos que almacenaran tal cantidad de material. Al mismo tiempo, el comercio ilícito de piezas aumentó considerablemente. 

Es así que para salvaguardar los sitios arqueológicos que aún quedaban se realizaron diversas iniciativas que culminaron en lo que es ahora el Manejo de Recursos Culturales (CRM).  Al mismo tiempo, dado el gran problema que causó el almacenaje de una gran cantidad de material, y los subsequentes informes de investigacion que vinieron con ellos (muchos de ellos no muy detallados), surgio la necesidad de regular con códigos de ética claros la labor de la arqueología, formando asociaciones que luego pueden verse hasta hoy como la Society for American Archaeology (SAA). Sin embargo, el hecho de pasar por casi dos décadas de trabajos de rescate, recolectando información que no fue procesada posteriormente (y en algunos casos, sin registrarla adecuadamente), se ha convertido en un lastre para la arqueología estadounidense.

¿Por qué es tan importante esta referencia para el Perú? Nuestro país, al encontrarse en un auge a nivel macroeconómico, necesitará eventualmente de proyectos de gran envergadura como fue el caso de Camisea. Si no se consideran todas las responsabilidades éticas y técnicas que implican estos grandes proyectos, casos como el de Estados Unidos, donde existe mucha información perdida o sin procesar, además de una falta de áreas de almacenaje para tal cantidad de objetos recolectados, podemos perder mucha información que jamás será recuperada, lo cual no nos permitirá entender mejor a las sociedades de nuestro pasado.

Es necesario, entonces, pensar en estos problemas ahora mirando los casos en otros países, y preveer los problemas que surgiran en el futuro, planteando propuestas concretas para el almacenaje, estableciendo códigos de ética claros y concisos, siendo más responsables con los informes de excavación presentados, y estableciendo claramente las pautas para la elaboración de estos dentro del medio arqueológico mediante un manual u otras iniciativas. Experiencia existe, pero necesitamos ordenarnos mejor.  

John H. Jameson Jr.
2004 Public Archaeology in the United States, en: Nick Merriman (ed.), Public Archaeology, pp. 21-58, Routledge, Londres.

3 may. 2009

La Arqueología Pública ¿Una buena opción para el Perú?

Si bien, en un artículo publicado en Arkeos (Saucedo Segami 2006) mencioné un poco acerca de la Arqueología Pública y sus posibles aplicaciones en el Perú, aún quedaron varios elementos al aire. Por ejemplo ¿Qué es la Arqueología Pública?, ¿Qué la diferencia de las otras especialidades de arqueología?, ¿Cómo puede ser de utilidad para un país como el Perú? Para responder un poco a estas preguntas, voy a resumir un poco qué es a lo que me refiero con Arqueología Pública.

La Arqueología Pública es una rama de la arqueología cuyo interés es estudiar la inclusión de la arqueología (y todo lo relacionado a ella) en la sociedad actual. Surgió en Inglaterra y en EEUU en los años 50 y 60, en un contexto marcado por obras civíles de grandes dimensiones (represas, carreteras, etc.) y por la destrucción y comercialización del patrimonio arqueológico. Sus inicios son claramente asociados a lo que actualmente se conoce como Manejo de Recursos Culturales (CRM en Inglés). Sin embargo, desde la década del 80, la Arqueología Pública ha adquirido una mayor dimensión tocando tanto temas relacionados a la ética -como la inclusión de grupos minoritarios a la hora de reconstruir el pasado, la defensa de las creencias de los grupos que aún se relacionan a los sitios arqueológicos en el presente, el uso apropiado de sitios arqueológicos para turismo- como también temas relacionados a políticas de educación con respecto al pasado.

A diferencia de la arqueología más "tradicional", la Arqueología Pública observa cómo la gente que vive en el presente se relaciona con el pasado. En este sentido, utiliza muchas de las herramientas de la antropología (observación, participación, entrevistas), pero también toma elementos de otras diferentes especialidades (educación, museología, ciencias de la comunicación, etc.).

¿Qué tan importante es entonces la Arqueología Pública para el Perú? En mi opinion, es extremadamente importante, no sólo por la calidad y cantidad de sitios arqueológicos que nuestro país posee, sino por la nueva tendencia de utilizar los sitios arqueológicos como fuente de turismo. Si bien existen casos en los que esta tendencia ha funcionado bien, aún no es claro cuál es la metodología más apropiada para elegir un sitio determinado o no para el turismo, ni cómo hacerlo útil para la comunidad que vive alrededor de un sitio (o museo). La Arqueología Pública llenaría este vacío, permitiendo entender este fenómeno y proponer mejores ideas al respecto.

Otro elemento que marcaría la importancia de esta nueva rama de la arqueología es la ejecución de obras de construcción grandes tanto en provincia como en la capital. Desde proyectos nacionales (como Camisea, o futuros proyectos de irrigación o de centrales hidroeléctricas), hasta proyectos a nivel provincial o regional (como la construcción de "by-passes" en Lima o de centros comerciales en provincias), nuestro país ha entrado en una etapa en la que para poder crecer más, necesita utilizar tierras antes consideradas eriazas, y en la que en muchos casos se encuentran sitios arqueológicos. Si bien el INC y las leyes peruanas velan por estos intereses, es necesario que los arqueólogos posean una mayor cantidad de información que les permita evaluar qué sitios pueden conservarse mejor y cómo.

La Arqueología Pública es, entonces, una clara herramienta para cualquier arqueólogo, especialmente para aquellos que se dedican a la protección del patrimonio o a su "puesta en valor" para el turismo, y para aquellos que se dedican a la difusión y educación (medios de comunicación, museos, etc.)

22 mar. 2009

¿Qué es la arqueología?

Cuando he tenido oportunidad de mencionar la profesión que he seguido, lo que más me gusta son las diversas reacciones que puedo ver. Estas reacciones van desde una sorpresa real (no se por qué, pero para algunos aparento ser más un abogado o ingeniero que arqueólogo), un interés claro (con comentarios acerca de alguna noticia del diario o algún documental de la tv, o la típica frase "yo siempre quise estudiar eso"), una asociación a personajes de ficción (siempre sale Indiana Jones), o un desconcierto total (¿de qué vives, para qué es eso?). Sea como fuere, y no importa el país en el que uno esté, siempre hay una reacción.

Si bien, para responder a la pregunta de este post existen muchos libros en varios idiomas que les pueden decir en frases cortas, largas, complicadas o muy simples lo que es la arqueología y lo que los arqueólogos hacen, quisiera dar mas bien una apreciación personal acerca de esta carrera.

Empezemos por el principio. Cuando tenía cerca de 12 años, supe que lo que quería ser era arqueólogo. La verdad que para entonces no tenía ni idea de lo que hacían, nunca había conocido a un arqueólogo y quizás sólo tenía en mente la imágen de Indiana Jones. Sin embargo, algo que yo creo que debe haber influenciado mucho fue mi padre. Mi papá, cuando mi hermana y yo eramos pequeños, solía llevarnos a parques, playas y museos cuando tenía días libres y nosotros no teníamos clases. Recuerdo que lo que más me gustaba era ir a los museos porque tenían ese aspecto de que todo es antiguo, y de que cada sala esconde algo. No recuerdo haber aprendido que cerámica pertenecía a qué cultura, ni ninguna de las cronologías que existían, pero esa imagen de descubrir lo que había en cada sala de la mano con mi papá es quizá lo que más me quedó de esas visitas.

Otra gran influencia que tuve fue mi Tropa de Boy Scouts. Ahí aprendí lo que es disfrutar la naturaleza y alejarte un poco de la ciudad, ver personas distintas a las que estas acostumbrado a ver, dormir en un pequeño espacio y compartir la comida con otros. Quién hubiera dicho que esa fue una experiencia que repetiría en mi carrera profesional.

Llegó la universidad y los primeros años de Estudios Generales y aún no tenía idea de que hace un arqueólogo. Empecé a leer algunos libros al respecto, y lleve cursos que presentaban a la carrera, lo que me animó aún más. Cuando tuve la primera oportunidad de ir al campo, entendí qué es lo que realmente era y por qué me gustaba tanto. Mi primera experiencia en campo la tuve en el Proyecto Tablada de Lurín. Yo participaba ayudando a una alumna que estaba por egresar y hacía sus prácticas de campo. Fue emocionante. Por primera vez entendí que la arqueología era cosa de paciencia, de entender como un detective cada uno de los procesos por los que pasan los objetos y las personas a través del tiempo. Lo más emocionante fue excavar con un badilejo y encontrar objetos muy antiguos, así como los huesos de aquellos que los fabricaron. Lo más interesante de la arqueología es eso, la posibilidad de tocar el pasado con tus propias manos, y la capacidad de saber que todo lo que tu hagas a partir de eso ayuda a entender ese pasado.

Algunos me preguntan si es una carrera dura, y sí que lo es. Existe trabajo, pero como en todos lados, es muy competitivo. Uno tiene muchas veces que estar en zonas muy alejadas de tu propio hogar, inclusive por varios meses. Si bien el trabajo de campo es importante, es sólo una parte de todo lo que hacemos, porque luego uno debe analizar en el laboratorio lo que se encontró para obtener más respuestas. La mayor parte del tiempo la pasamos leyendo libros y revisando informes, para tener una mejor idea de cómo fueron las sociedades del pasado. Es una carrera dura, pero saber que uno ayuda a (re)construir la historia es una experiencia inolvidable.